El Rey ̶y̶ 2.000

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[SUBAN ESTRUJEN EMPUJEN BAJEN] (Susurros en un bar)

  • Ostia Juan vaya sitio guapo… Pero con tantas mesas largas asín como de merendero, esto más que un bar parese el Porzuna de Mairena.
  • Y mira la camarera, lleva por lo meno 8 jarras a la vé.
  • Po yo he contao 10.
  • Eso es el pechamen, mamona, que estás más caliente que el móvil de Manolo Salado.
  • Weno eso y que voy siega ya, quillo. Que aún no habían dao las 12 en el reloj de la plaza y ya nos habíamos bebío un palé de la cruzcampen de aquí.
  • Po pide otras dó.
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EL SITIO DE MI RECREO

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“Para algunos la vida es galopar un camino empedrado de horas, minutos y segundos. Yo más humilde soy y sólo quiero que la ola que surge del último suspiro de un segundo, me transporte mecido hasta el siguiente”. (Robe Iniesta)

Hace tiempo pienso que vivimos de manera equivocada. Demasiado acelerados, siempre con prisa, como si la vida fuera una interminable carrera de 400 metros en la que jamás se atisba la meta. Resulta curioso, el ser humano no para de inventar cosas para ganar tiempo y una vez que lo consigue, en lugar de disfrutarlo, elige volver a ocuparlo y lo que es peor, se queja por ello. Una llamada de teléfono basta para que te sirvan en casa el sushi más exclusivo, la última tecnología en móviles de fabricación china la tenemos disponible a golpe de clic, pero pasan los meses y no eres capaz de reunirte con tus amigos porque claro, estamos todos tan liados que no hay tiempo para nada.

Me la suda el partido, Juan, te quiero.

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CARLI: Te lo dije, Juan. Había que venir de previa al aparcamiento del Cortinglé. To los jipi embrutesío. Ira, ira. Po toma bengalaso en la cara del Nacioná.

JUAN: Ea, po pa la furgona, padentro. Tres mil pavo de multa.

CARLI: La prefiero antes que un porraso de esos que a los 3 días de dártelo todavía sigue la cara de Homer Simpson dibujá en el muslo.

Hemos quedao en que aquí sí se puede decir su puta madre, ¿no?

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– Su puta madre, Carli. Que ma puesto el camarero la cerveza en un vaso grande hasta los borde sin espumita y más caliente que un calambre en el codo. Que la quiero pa bebérmela, no pa lavarme los pie, mamona, que tienes toa la cara del que se llevó la guantá pa Liverpool.

– Calla Juan, cohone.

NUESTRO MOMENTO

SFC

Hace unos meses amanecí con una de las sensaciones más extrañas que jamás haya tenido. Mi Ompare, alter ego que aún no sabe que entre otras cosas nació para ser uno de los motores de mi vida, me había enviado un Whatsapp de madrugada. Al verlo pensé, “a ver con qué montaje la ha líao ahora el cabrón éste”, pero no. No era ninguno de sus geniales vídeos. Tampoco una de esas pamplinas en la que los dos morimos. Me había enviado la foto de cabecera en Twitter de un portal deportivo sevillano. Aquella imagen había pasado por delante de mis ojos infinidad de veces sin que yo la hubiera visto. Mi vida, lo que hasta hace 6 años había sido toda mi vida, se mostraba de nuevo ante mis ojos. Era Glasgow. Era mayo de 2007. Era la primera Uefa estando los cuatro juntos. Era el último viaje de nuestras vidas.

“Supersticioso un caraho, Carli, que da mala suerte”

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¡¡¡TANINO NINO NINO NA NI NO!!! (Melodía de móvil Nokia, el del juego de la serpiente)

– Dime, Carli.

– ¿Qué dise mi Juan de misentraña?

– Po ná, aquí estamo.

– ¿Dónde te mete? Que estás hablando más bajito que Guardiola en misa.

– ¿Qué quiere, quillo? Que estoy en la sala de espera del médico.