PROHIBIDO METERSE EN CONTRAMANO

SFC

Hay una frase que repito curso tras curso a mis alumnos: no debes arrepentirte de lo que has sido, sino de lo que debes ser y no eres. Es algo que aprendí de mi madre y me van a perdonar mis colegas de profesión, pero cada día estoy más convencido de que no hay escuela, universidad ni másteres de esos que están ahora tan de moda que te puedan enseñar ni la mitad de la mitad de lo que uno mama en su casa. Tengo esa frase grabada como filosofía de vida. Se debe volver la vista atrás para aprender del error, pero jamás permitirte quedar atrapado en él.

Pecaría de falsa modestia si dijera que no recibo multitud de halagos cuando cuelgo algún vídeo que hace gracia a la gente o escribo algo para intentar motivar a los míos antes de una cita importante. Es algo que agradezco enormemente, aunque no lo lleve nada bien. Me desborda y aunque a los que no me conocen en persona les parezca (sólo parezca) que tengo muy poca vergüenza, para esas cosas soy extremadamente vergonzoso. Pero entre todos esos halagos, hay uno que jamás consigo leer sin que me brillen los ojos: Viva la madre que te parió, cazón. No creo que se pueda decir algo más bonito. No hay frase que me pueda llegar más adentro. Esas palabras me recuerdan de dónde vengo y sobre todo hacia dónde debo ir.

utrera

Venimos de una final de Copa que será muy difícil de olvidar, o mejor dicho, que bien haríamos en no olvidar jamás. Decir que lo del Wanda fue un duro mazazo sería quedarse muy corto. No creo que sea necesario recordar que los sevillistas de finales de los 70 y principios de los 80 nos hemos jamado lo más grande (y nuestros mayores ni te cuento), pero pocas veces he acabado tan derrotado. Jamás se me había pasado por la cabeza pensar que me podría llegar a sentir así en el descanso de una final. Perder jode. Perder una final jode mucho más. Pero caer sin ver ni rastro de tus señas de identidad duele como si te arrancaran el corazón de cuajo.

Para comprender aquello, basta con ver lo que sucedió tras el pitido final. Gran parte de la plantilla se acercó al fondo donde estaba el Sevillismo para implorar clemencia. Pero los allí presentes ya habían dictado sentencia. Pulgar hacia abajo. En aquel momento no había forma posible de apagar la ira acumulada durante esos 90 ignominiosos minutos. Caras desencajadas, lágrimas de impotencia, gritos de desahogo que no eran más que la puerta de salida por la que liberar una rabia que fluía a borbotones por las venas.

Le he dado un millón de vueltas a ese partido. Sé que son mayoría los que no estarán de acuerdo conmigo y si algo no pretendo es convencer a nadie, pero sinceramente no creo que hubiera un problema de falta de actitud. Lo que sentí allí fue más descorazonador si cabe. Vi a un equipo bloqueado, perdido, desnortado. Vi a once tíos superados, sin rumbo, totalmente a la deriva. Ni una mala patá, ni un mal gesto, tan perdidos que no había lugar siquiera para mostrarle al rival esa frustración irracionalmente lógica que te entra cuando a uno le están pintando la cara.

Claro que perder una final es una opción probable. Por supuesto que todo puede salir mal el día menos indicado. El problema es que lo que ocurrió en Madrid no fue un accidente, sino la culminación de un error continuado. El único final posible cuando de un tiempo a esta parte te empeñas en ir en contramano.

Mi amigo Iván, que jugó varios años en la cantera del Sevilla y posiblemente sea el tío que más sabe de fútbol que he conocido, siempre me recalca que cuando uno llega a la Carretera de Utrera, lo primero que le enseñan es a competir. Y allí no se compitió, como tampoco se ha competido durante demasiadas ocasiones este año, tantas que hasta sonroja recordarlo. Y eso sucede no por falta de actitud de los jugadores, sino porque venimos haciendo mal las cosas desde el momento en el que decidimos alterar el sentido de nuestro camino. Apostamos fuerte por un cambio de estilo, quisimos dar un ambicioso paso adelante y hemos dado varios hacia atrás.

Mentiría si dijera que durante el eterno viaje de regreso de Madrid no di por terminada la temporada. En aquel momento pensaba que nuestras opciones de clasificarnos para Europa eran nulas y la noticia de que tras la reunión del Consejo nada cambiaba, no hizo sino convencerme más. Pero tras la derrota ente el Levante llegó esto

caparrostuit

y como no podía ser de otra forma, me tuve que acordar de la madre que me parió. Volver a los orígenes. Recordar lo que has mamado. No quedarte atrapado en lo que fuiste ayer, para centrarte únicamente en lo que debes ser hoy.

Puede que esta noche la temporada termine de irse al carajo, pero lo que tengo claro es que desde el pasado domingo en ese vestuario ha entrado veneno sevillista. Claro que a todos nos gusta el gol de tacón de Ganso en Getafe, la cacha del Mudo a Amrabat en la vuelta de semifinales o el eslalon del Tucu ante el Maribor, nadie desprecia la belleza, pero donde de verdad muere Nervión es en la locura de los últimos 20 minutos contra el Villarreal, en ese rebelarse a un 0-2 con un tío menos y un árbitro al que parecía le habían cambiado las tarjetas por acciones de Mercadona. Lo que nos enciende es ver a un canijo de Los Palacios ganándole un cuerpo a cuerpo a Lukaku para dejarle claro que This is Nervión. Lo que levanta nuestro pulgar hacia arriba es ver como un Sarabia desatado se va de frente hacia Godín y le dice que la eliminatoria está finita sin dejar de mirarle a los ojos.

Todos sabemos que hoy es el día. No hay más. No hace falta que veáis vídeos de títulos pasados. Escuchad al loco que ahora os conduce. Empapaos de nuestros genes. Poner sobre el verde asfalto nuestras señas de identidad y os aseguro que os sobrarán locos dispuestos a morir junto a vosotros. Pisad el acelerador a fondo, que si en algún momento escasea el combustible, ya nos ocuparemos nosotros de meterle una marcha más a nuestro sagrado himno cambiando el Dicen que nunca se rinde por un Aquí no se rinde ni su puta madre.

canteratuit

Y sobre todo recordad. Sólo exigimos una cosa: el coche ha de ir siempre en dirección a la Carretera de Utrera. Se puede perder, pero está prohibido meterse en contramano.

Anuncios

Un comentario en “PROHIBIDO METERSE EN CONTRAMANO

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s