Hemos quedao en que aquí sí se puede decir su puta madre, ¿no?

SFC

– Su puta madre, Carli. Que ma puesto el camarero la cerveza en un vaso grande hasta los borde sin espumita y más caliente que un calambre en el codo. Que la quiero pa bebérmela, no pa lavarme los pie, mamona, que tienes toa la cara del que se llevó la guantá pa Liverpool.

– Calla Juan, cohone.

– ¿Qué pasa que aquí tampoco puede uno decí su puta madre?

– No quillo, que el camarero es de Tocina y está aquí de Orgasmus.

– Será de Erasmus…

– No, no, de Tocina. Que me la contao cuando tú has ido a meá.

– Po le debieron poné el nombre al pueblo cuando nació porque es de los que tienen la hebilla mirando pal suelo.

– Verá… Como te oiga te castiga y te pone otra cerveza de estas.

– Me cago en la má, Carli. Con lo bien que estábamo nosotro con los 26 gradito en Sevilla oliendo a azahar. Que aquí na má que huele a tigre y a curry, cohone.

– Aro porque esto tiene que está cerquita de la India.

– Jí, al lao de la India Martíne te gustaría estar a ti.

– Ole.

– Y ensima hay que cambiá los euro por una moneda que suena a disparo de tebeo: paun. Tequíarcaraho con lo bien que suena un pavo. Por sierto, déjame sinco que me dejao la cartera en el coche.

– Si hemo venío en avión, Juan…

– Aro, pero me dejao la cartera en el parkin del aeropuerto.

– ¿Me va a hasé er truco otra vé?

– Sí, otra vé.

– Porque te quiero, que sino pal partido de mañana no te prestaba ni pa comprá pipas.

– ¿Qué pipas? Si esta gente son tan tristes que no tienen ni pipas. Aquí en ve de girasole tendrían que plantá giranubes pa verle la punta al negosio.

– Jaja, ere un fenómeno, Juan. Tú fijo que le diste la idea al Sevilla pa que pusiera a los securatas a cacheá a to quisqui en las puertas del estadio. Que ya podrían poné a los nota eso en los aeropuerto y se ahorraban el cacharro detecta-metale. El de mi puerta con solo acariciarme la bolsita de los bocata me dise si le he puesto lomo al jeré o cochinillo, imagínate si detectaría si llevo una pistola…

– Y qué me dices de la casa que se estará hasiendo Pepe Castro con la de peligrosos tapones de botella que confiscan…

– Oh. Anda que no. Le servirán pa saneá la economía del Sevilla, pa tapá to los boquete.

– A vé si tú y yo tapamo alguno esta noche ¿no?

– Ni en cuaresma puedes pará de pensá en canne, Juan.

– Joé, Carli, que no se puede comé pero digo yo que se podrá chupá ¿no?

– Jaja. Eres más guarro que la uña de otro, quillo. Vamo a terminarno la cerveza ya y nos vamo, que con el viajecito que hemos hecho y a las horitas que son  me muevo meno que el Mudo con fiebre.

– Es verdá, Carli. Parese que salimos hace 3 días de Sevilla.

– Aro, que entre el viaje en coche a Málaga, el avión a Birmingham y el tren pa vení a Leicester sólo nos falta alquilá un hidropedal pa llegar al hotel

– No se dice Leicester.

– Entonse, ¿cómo é? ¿Leiste?

– Le eché una ojeaíta a la revista del avión, pero no me he traío ningún libro.

– Eres pa comerte, Juan. Enga, búscate en los borsillo y pagamo a media, que mi servesa parese ya la prueba de orina de N´Diaye.

– Paga tú. Te prometo que a la próxima te invito yo.

– Eres el Arsene Wenger de los bares, Juan. Qué tío más mentiroso, ío.

– Que sí, quillo, vámono que tengo a la tortuga asomando. Que entre el viaje tan largo y la jindama que me da el partido de mañana me estoy 42 en francés.

– Yo también estoy nervioso, Juan, pero después de habernos paseao tú y yo, acompañando al Sevilla, por la España profunda, por esos pueblos que sólo los conocen los que han visto la película de La Vaquilla, nos merecemos un partido así. Que nadie nos lo ha regalao, cohone. Que llevamos 3 meses ocultándole a la parienta que tenemos los billetes sacaos, que hemos tenío que pedir 4 día de vacaciones en el trabajo.

– Eso tú. A mí se me va a pasá el día pa sellá la cartilla del paro.

– Weno, lo mismo é. Pero que hemos tenío que hacé encaje de bolillo con el dinero pa ahorrar lo suficiente como pa coger el coche, el avión, el tren y el autobú y plantar nuestros huevos morenos aquí. Que solo nos ha faltao coger el hidropedal, con su puta madre. Porque hemos quedao en que aquí sí se puede decir su puta madre, ¿no? Y por no hablar de la última noche, que la vamo a pasá durmiendo en la moqueta del aeropuerto de Birmingham. Esa moqueta que tendrá ácaros con más cabesa que Mercado mirándose con la cámara frontal del móvi. Pero, al fin y al cabo, por el Sevilla lo que sea, qué más da. Es como el serranito de un bar de barrio, que sabe Dios la de mierda que tendrá la plancha, pero te lo jamas y lo bien que sienta… Y tó esto pa animar al equipo 90 minutos…

– Y pa que lo disfruten nuestros huevos, compadre, pase lo que pase.

– Ahí las dao, Juan. A ve cuándo se enteran que de nada vale crecer pa fuera si por dentro nos quedamos vacíos. Que pa #Cordiality la que se tiene con el compañero de fatigas furboleras, cohone, con los que viajan, con los que no, con los amigos y con los desconocidos a los que te abrazaste en el gol de Jovetic al Madrid. Habría que fomentarla con los nuestros. Menos pintar la fachada de la casa y más limpiarla por dentro, que la tenemos hecha una porquería, con su puta madre.

– Lo bien que se queda uno diciendo su puta madre, ¿eh Carli? SU PUTA MADRE ¿Tú estás seguro de que aquí se puede decir? Como haya un Tebas pitinglis por aquí nos entrulla.

– Pues ya si nos ve con la bufanda de Biris nos mete cadena perpetua, Juan. Que además de ser de Biris es Norte, de las chungas.

– De las que tienen espíritu Biri pero de los malo, jaja, me cago en sus casta… Weno vamo a comprobá si aquí se puede insultar.

– Vale, pero no te vaya a meté con el camarero que tiene pinta de darte un guantaso y ponerte a hasé flexione.

– Que no ome, verá: “ESQUIUSMI, ¿JAU MACH?”

FOURTY NINE POUNDS, SIR.

– ¿Pero este no era de Tocina, Juan?

– Sí, espérate, vámono sin pagá y verá. ¡Ahora!¡Corre!

VENÍ PACÁ CABRONE, QUE SON 40 PAVO. ME CAGO EN VUESTRA PUTA MADRE.

– ¿Ves como es de Tocina? Jajaja

– Y tampoco pasa ná por insultar… ¡¡Verá tú mañana en el King Power Ranger estadium Juaaaaaaan!!

– Que nos coge er gordo, ¡sus muertooo!

– Corre, móntate en el hidropedal.

– Contigo voy en nave, compadre. ¡Viva er Sevillaa!

Anuncios

Un comentario en “Hemos quedao en que aquí sí se puede decir su puta madre, ¿no?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s