HAGAN JUEGO, SEÑORES

Sevilla FC

Juan y Carli han ido a Basilea. Se prometieron que si algún día el Sevilla jugaba una final, ellos irían juntos. Con la de hoy, son ya cinco las finales de Uefa que guardan en la mochila de sus recuerdos.

Juan: Que digo yo que habrá que pedirse otro Wailabe no nos vayamos a deshidratar. ¿Tú tienes algo suelto y así no cambio el billete?

Carli: Tengo un billete de cinco y tres euros sueltos.

Juan: ¿Euros? ¿Todavía no te ha enterao de que aquí no se paga en euros?

Carli: ¿Que no se paga en euros? ¿Y entonces cómo se paga?

Juan: En francos suizos.

Carli: Francos suizos, ojú que malamente suena eso. Si ya el nuestro tenía malaje, el suizo tiene que ser una monería.

Juan: Jajajaja, no eres cabrón, compadre, con los nervios que tengo y te pones a darme coba. Escucha, ¿qué me dices del vuelo que te he buscao? Como pa quejarte. Saliendo de Sevilla, sin escalas, con sus copazos a bordo… Vamos, igualito que los tiesos de Ryanair con los que me querías llevar, que cuando le das al botonsito pa pedir un leñazo, viene la azafata y en vez de ofrecerte un GinToni, te dice que si quieres un Rasca y gana.

Carli: No te vengas arriba que este también era low cost.

Juan: ¿Qué dise de Low cost, cohone?

Carli: ¿Ah, no? ¿Pero tú has visto a esas azafatas de pandero King size rozando codos y reposabrazos por el pasillo? Que la que me ha puesto el segundo GinToni llevaba la faja reductora del teletienda que le regalé por Reyes a mi parienta. ¿Y los azafatos? ¿Qué me dices de los azafatos? Que antes para que te admitieran en la entrevista tenías que medir de 1,85 parriba y el que nos ha explicao qué hacer en caso de gran carajaso, se puede pasear por debajo de la cama vestío de San Gonzalo. Vamos, que el nota no se ha puesto unos manguitos en vez del chaleco salvavidas pa explicarlo porque le ha dao vergüenza.

Juan: Jajajaja, no ere maricona, Carli.

Carli: Quillo, Juan, ahora que caigo, ¿tú te has dao cuenta de que es la quinta ciudad europea que visitamos juntos y lo único que hemos visto son cinco plazas y cinco estadios?

Juan: Y cinco aeropuertos, que no se te olvide. Pero vamos, con el Sevilla jugándose una final si te parece nos ponemos a ver museitos.

Carli: Que no es eso, pero aquí podíamos haber aprovechado para probar un poco de marisco, que es lo típico.

Juan: ¿Marisco? ¿En Suiza?

Carli: Aro, las navajas suizas, las mejores del mundo. Aaaayyy, Juan, vamos a tener que jugar 10 finales más pa que cojas algo de mundo.

Juan: A mí no me ronees tú de navajas, que ahí tengo un máster. Y si no que se lo digan a mi suegro, chico sablazo le he pegao pa venirme a Basilea.

Carli: ¿Otra viaje a una final le has currao? Vaya braguetazo pegaste con la Miriam, cabrón.

Juan: Braguetazo no, que los cuido tela y claro, luego mueren conmigo. ¿Tú sabes lo que hice ayer antes de tirar pal aeropuerto? Le llevé a mi suegro al trabajo una corbata con gaviotitas, así como si fueran el logo del PP y luego me llegué a la floristería del barrio y le encargué un ramo de rosas rojas y blancas para que se lo llevaran a mi suegra hoy por la mañana. Le dije que le metieran un tarjetón que pusiera “From Basilea. To my second mother. Kisses of your yerno”.

Carli: Jajajaja, cómo se nota que a ti también te dieron coba en el Opening. Pero Juan, una cosita, cuando tu suegra vea a la de la floristería va a saber que las flores son de aquí, que la conoce de tó la vida.

Juan: A ver si te vas a creer que soy carajote, Carli. Le dije a la niña que lo lleva que se colgara un cencerro del pescuezo y le metiera en el ramo 3 o 4 tabletas de Milka, pa hacerse pasar por suiza. Ya me ha mandado la Miriam un wasa con una foto de mi suegra llorando enmoresía. Toavía me pagan hasta la final de Madrid, jajajaja. Quillo, y tú que estás como la mojama ¿de dónde cojones has sacao el dinero?

Carli: ¿Po no lo sabe ya? Telefonazo gordo a Cofidis.

Juan: ¿Otra vez?

Carli: Sí, otra vez. La de veces que los habré llamao… El comercial ya me descuelga diciendo del tirón “¿Cuánto quiere ahora, Carli?” Aunque te digo una cosa, esta vez me ha costao tela convencerlo, le dije que me hacía falta el dinero pal bautizo del niño y va el nota y me contesta “¿Otro bautizo? ¿Tú que pasa, que tienes más niños que la habitación de Maiquel Yakson?

Juan: Jojojo. Le cabe tela al de Cofidis, ¿no Carli?

Carli: Le caben hasta los barbos en adobo del Pali, pero vamos, que al final siempre entrega la cuchara. Y hablando de Maiquel, po no que me estoy acordando del guiri que nos quería comprar las entradas pa revendérsela a los ingleses…Hijoputa el nota, subía el precio por segundos, parecía la gasolinera del barrio cuando entró el euro.

Juan: Po te viá desí una cosa Carli, tenía pinta de buena gente el Maiquel.

Carli: Sí, pinta de buena gente y de haberse bebío hasta el agua de la pila el día de su bautizo. No te vea los cachetitos que me traía my friend. “Sevilla mucho calor” dice el nota… Qué ta puesto macizo en el Gambrinus del Nervion Plaza no, que aquí hace mucho calor. ¡Cago en tus muertos Maiquel! Como yo me encuentre a uno del Liverpool en el asiento de un sevillista, lo busco y le arranco la cabeza, que me quedé con su cara.

Juan: Tú te quedarías con su cara, pero yo me quedé con su cartera.

Carli: ¿Le diste borricate al guiri?

Juan: A ver si te va a creer tú que los cubatas también los iba a pagar mi suegro, Carli, que el hombre está abrigao, pero no es el Banco de España, cojones.

Carli: Jajajaja ¡ole ese Maiquel, sus webos gordos ahí! Po na má que por eso nos vamos a pedí otro a la salú del power ranger rosa. Niña, ponnos dos Wailabe cola de esos que nos gustan a mi compadre y a mí. Y escucha, a ver si esta vez le pone una mijita de yelo, que pa tomarme el de antes me he tenío que poner las manoplas de coger la bandeja del horno.

Rubiaca suiza de la barra: Yelo?

Carli: Claro shosho. Yelo, cubito gordo weno ahí. Tú echa como si fuera pal Titanic.

Rubiaca suiza de la barra: Don´t understand, sorry.

Carli: No, si al final se lo tengo que decir en inglés. Ais!!! Que le eches ais without mieo!!!

Rubiaca suiza de la barra: There is no ice, sir.

Carli: Ah, que no ais. Weno, da igual, dámelo der tiempo, totá, par tiempo que nos va durá. Ahí tiene Juan, dale ligero no se te vaya a enfriá.

Juan: Quillo, esto está más caliente que los cafés del Spala.

Carli: Caliente estoy yo, compadre, que no vea como es el canalillo de la guiri que ma puesto los cubatas. Esos son montañas suizas y no la mierda los Alpes. Ahí me metía yo a buscar al abuelo de Heidi sin forro polar del Decathlon ni ná.

Juan: Jajajaja. Po hablando de meter, habrá que meterse ya en el estadio, ¿no compadre? Que como nos enrollemos con los Wailabe somos capaces de llegar a Sevilla habiendo visto cinco plazas y cuatro estadios.

 escudosbasel

Juan: Carli, ¿y esa carita que me tienes?

Carli: Hostia compadre, que estoy cagao, que aquí hay un viaje de guiris.

Juan: ¿Qué dise, ome? Que a los ingleses estos nos los comemos con papas, lo que yo te diga.

Carli: Quillo, que esta gente tienen cinco copas de Europa y vienen hambrientos, que el alemán ese los ha puesto como motos. ¿Tú has visto la grada, Juanini? Aquí hay por los menos 30.000 becerros gritando como locos.

Juan: ¿Qué pasa? ¿Te leo otra vez la previa del salmón pa que se te quiten las tonterías o mejor te doy en la boca con esa joya que ha escrito PEX? Quillo, como si enfrente está la Marina Real Británica comandada por el Almirante Nelson metío en manteca. Que pueden venir los que quieran a matarnos, que aquí los estaremos esperando para resucitar. ¿O ya no te acuerdas del día del Bilbao? De ese pinchazo en el último minuto en la pierna de Gameiro que nos paró a todos el corazón. De cómo éramos incapaces ni de tragar saliva tras el primer penalti que metió Raúl García. De ese pánico hecho silencio que nos cortó hasta el aliento. ¿Y qué paso? Pues que llegó el 23, con sus huevos gordos sevillones, agarró la pelota como un poseso y la partió con el alma. Celebración a la grada, con rabia, con ira, soltando el miedo acumulado, gritándole a Europa que ahí estaban de nuevo los de siempre, poniendo Nervión bocabajo y pidiendo que pasara al siguiente, que el campeón seguía muy vivo.

Carli: Cago en la puta, yo me vi fuera, aquello fue muy grande.

Juan: ¿Y contra el Shakthar? ¿Cómo estaba yo contra el Shakthar? Jiñao hasta las trancas. Tol día malo, con un ahogo que me salía del estómago y no me dejaba ni respirar. Pero cuando entramos al estadio y vimos a ese Gol Norte convertirse en el casino de nuestros deseos, agarraste mi cabeza con fuerza para no dejarme caer, para pedirme que volviéramos a enfilar juntos la vereda de la locura, para sacudirme por dentro con unas palabras cuyo eco aún resuena en mi interior “Métele todo al Sevilla, hermano, que está aquí el abuelo y el abuelo nunca falla”.

allin

Carli: Cago en to lo malo Juan, es que con el abuelo la cosa cambia….

Juan: Ah, que con el abuelo la cosa cambia… ¿Y si yo te digo que ha venido el abuelo?

Carli: Nooo…

Juan: Sí.

Carli: Nooo…

Juan: Sí.

Carli: Nooo…

Juan: QUE SÍ, COJONES, ¿pero tú crees que se iba a arrugar? Una semana se han pegao los de la Brigada Tifo currando como animales para traerlo hasta aquí. Dejándose el lomo, trabajando a destajo día y noche, en silencio, sin golpes de pecho, dando una lección de amor auténtico. A esos sijoputas sí que había que hacerles un monumento en nuestro estadio. Por renunciar a su tiempo, por gastarse un dinero que no tienen y por acumular horas y horas de insomnio para que el resto de sevillistas sigamos soñando. All in Sevilla FC, Carli, que el abuelo nunca falla. Tú mismo me lo dijiste. Que ese viejo jamás desfallece porque se alimenta de los sueños de sus hijos. De tus sueños. De los míos. De los de los más de 6.000 elegidos que estamos hoy aquí y de los de aquellos que darían su vida por no haberse quedado en tierra, esos que desde cualquier rincón del mundo que hoy respira en sevillista están empujando como si no hubiera mañana. Que da igual cómo golpee el que está delante, el abuelo nunca vuelve la cara porque vive de los sueños que fabricaron aquellos de los que mamamos esto, los que nos enyonkaron en Sevillismo, esos a los que ahora mismo no les cabe más orgullo en su pecho sevillón, los que otra noche más de mayo han teñido el cielo de blanco y rojo.

Carli: Hostia compadre, cómo me estoy poniendo. Ponme la manita en el pecho. Mira, mira, mira como late el escudo al ritmo de palmas por sevillanas, esas que nacían del Gol Sur en cualquier domingo caluroso a las 5 de la tarde, esas que El Arrebato puso magistralmente sobre papel y a las que nuestra grada ha dado pasaporte eterno convirtiéndolas en leyenda del fútbol mundial. Palmas de Nervión que son nuestros tambores de guerra, que espantan la cobardía, que afilan nuestro colmillo, que le dejan claro al rival que no nos importa su magnitud, pues nosotros no jugamos contra ellos, luchamos por lo nuestro.

<<POM-POM-pom… POM-POM-pom… POM-POM-pom… POM-POM-pom…>>

CUENTAN LAS LENGUAS ANTIGUAS…

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