¿¡TEQUÍARCARAHO, MAIQUEL!?

Sevilla FC

Juan y Carli tienen 36 años.

Juan y Carli son amigos de toda la vida. De los de intercambiar estampitas del Bollycao en el recreo del colegio, ir a medias en el lote antes de entrar en la EM y compartir mesa en la ya clásica cervecita de los domingos con la parienta y los niños.

Juan y Carli son sevillistas y llevan 8 horas y media en el estadio Ramón Sánchez-Pizjuán haciendo sitio para conseguir una entrada en una cola que llega hasta Eduardo Dato.

– Iyo Juan, yo estoy siego ya y no veo las taquillas, ¿eh?

– Aguanta Carli, cojone, que tienes la misma pasiensia que mi mujé en el hasheyeme, ¿no vé que ya na más que quedan 40 personas por delante nuestra?

– Quillo, es que entre las botellas de Miura que has traído y la humarea que nos tienen montá los chavale de delante voy un poquito mejó que Melendi en un avión.

– Qué quejica ere, compadre, y luego te saco de fiesta y te bebes a Mick JagerMaister.

– Sí pero no tengo en contra este viento de Cadi que sale de los sigarrito arrugaos que se fuman los zagale de delante…

– Quillo Carli, que parese mentira, que tú y yo en la época quedábamo en el MAS, nos comprábamos un paquete de Círculos Rojos por barba y nos íbamos al Parque MªLuisa a fumarnos un pasiensia, precisamente toa la que te falta ahora pa aguantar la cola, miarma.

– ¡Ostia! Vaya flashback ma dao, Juan. LOS PASIENSIA. Me dicen que me tengo que hasé uno de eso ahora y me muero ante.

– Aro, se nos juntaba que teníamo tol tiempo del mundo con toas las ganas de hacer algo ilegal.

– ¿Tú tacuerda? Le quitábamo el tabaco a un cheste, cogíamos hojitas de eucalipto, las machacábamos, las metíamos en el chivato (plastiquito que envuelve el paquete de tabaco) y con muuuucha pasiensia las poníamos dentro del sigarrito.

– Y nos creíamos Bob Marley.

– Aro, pero con los náuticos puestos.

– Ese serías tú, porque yo en la época me creía esqueiter y llevaba mis Airwalk con los cordones gordos.

– Es verdá Juan, que fuiste dos vese al Esquei Park, te compraste el juego del Tony Hawk pa la Plei y te viniste arriba.

– Ya te digo… Y ahora no subo a un patinete ni a mi hijo.

– Deja al Juanillo que se monte, cojone, que se caiga y se haga una brecha de esas que te cosen con hilo gordo, como nos ha pasao a toas las personas normales.

– ¿Normales? Golpesito en la cabesa el que te debiste dá tú con el bordillito cuando chico pa decí tanta tontería, Carli.

– Illo en serio lo de los chavales de delante no es normal, Juan, que en vez de la cola pa la entrada parece que estamo haciendo el camino de Santiago llegando a la catedral con el botafumeiro ese. Qué barbaridá cómo le pegan al kanouté los bandidos estos.

– Jaja, no vea si van a llegá Basilone a Basilea, compadre.

– Atento Juan, que ya mismo nos toca.

– ¿Ta fijao en la taquillera? Yo creo que es la misma que cobra el peaje de Las Cabezas. Qué ímpetu, qué alegría, qué carita de “qué rasón tenía mi mare cuando me desía que tenía que estudiá una carrera”.

– Pero Juan, si hoy en día se estudia arquitectura y acaba uno fregando plato en un Hindú.

– Y en Belfast…

– O en Irlanda.

– El golpesito que te diste de shico en la cabesa debió ser gordo, Carli.

– Quillo, que ya estamo.

Taquillera: ¿Cuántas?

– Una pa mí y otra pa los huevo de mi compadre.

Taquillera: ¿Son abonados?

– Desde que Polster jugaba con el pelao del cantante de Pet Shop Boys, señorita.

Taquillera: Sólo quedan del Sector C6, las de 110 euros.

– Compadre, ten cuidao que esta nos quiere meter en un Tussam.

– Jaja, en el C6 estamos bien, Carli, que nos deja en Pino Montano.

– Señorita, cosa importante, ¿sabe si esa zona del estadio tiene acceso al bar?

Taquillera: Todos los sectores del estadio tienen dos servicios de bar a cada lado de las escaleras.

– Ohhh, qué maravilla, nos vamo a poné como Ernesto de Janover. Tome usté.

Taquillera: Aquí tienen. Muchas gracias.

Entradas_Final_Europa_LeagueCAZON

– ¡¡¡Ole Juaaaaaan!!! Que nos vamo pa Suesiaaa.

– Suisa, mamón.

– ¡Me súarcaraho!

Guiri: Sorry.

– ¿Cómo?

– Illo Juan, pa mí que el rubio este te ha llamao guarro.

Guiri: Excuse me. ¿Tener entradas de final?

– Jí ome, nos hemos comío una cola de 10 horas pa conseguirla y ahora vas a vení tú a ofrecerno una con toa la cara de Prosinecki embargao.

Guiri: Nou, nou.

– Ahora eres la emi weinjau también…

Guiri: Yo comprar entradas vuestras.

– Este no sa enterao toavía, Juan.

– Mira quillo, te lo voy a explicá yo ¿Cómo te llama?

Guiri: Michael, nice to know you.

– Con ese apellido parece vasco, Carli.

– O rumano.

– Potrinca.

– ¡Qué cabrón! Dime que llamándose Naistunouiu no parece el acompañante en ataque de Dumitrescu.

Guiri: Nou, nou, yo ser from England.

– Ea, iguá que la llave de apretá la ruea de la bici.

– Escucha Maiquel, ¿tú te cree que nosotro despué de aguantar toa esta cola te vamos a vendé a ti las entradas?

Guiri: Yo pagar triple de coste.

– Como si nos regala a tu hermana, Maiquel.

– Pero a ver ¿Son pa ti? ¿Eres del Liverpul?

Guiri: Yo ser fan de Queens Park Rangers.

– Ojú Carli, a este le va a gustá el power ranger rosa y nos quiere poné looking to Cuenca.

– Entonse, ¿pa qué caraho quiere la entrada?

Guiri: Compro tickets para vender luego. En England la people está crazy por entradas y pagan mucho.

– Vamo, que nos estás disiendo en toa la cara que nos quieres haser la trese catorse.

– Juan, éste se cree que esto es pa un concierto de AC/DC con el cantante falso y la pata chula.

– A vé, Maiquel, que no estamos hablando de la gira de Hombres G, carajo, que estamos hablando de la tercera Final de la Europa League consecutiva que juega nuestro Sevilla. Si quieres ganá dinero vete al programa ese de la tele, el de Tu cara me suena, porque te pareces a Modric cuando se peló.

– Entonse será Tu cara me duele, ¿no compadre?

– Jaja, no quería ser tan directo con el chavá.

Guiri: Yo dar 500 euros por cada ticket.

– Quinientos pavo los que nos vamo a gastá mi compadre y yo en servesa allí en Suisa.

– Sí, porque la botellita de litro de Balantain la pillamo en el Duty Free del aeropuerto.

– Y tan Free que nos la llevamo de válvula. JAJAJA.

– Ojú Juan, no hagas esas cosa que sabes que lo paso mal.

– Mal lo pasa un bético en su casa la semana del 16 al 22, Carli.

– También es verdá.

Guiri: Está bien, 800 euros for cada ticket.

– A vé si tentera Maiquel, que el gol de cabesa de Palop, los penaltis contra el Betis, el cabesaso de M´Biá… eso no está pagao ni con toas las libras estrenilas del mundo.

– Esterlinas, Juan.

– Esterpoyas, Carli. ¡Que no! Que éste, como es del equipo de los Power Rangers esos, no tiene ni fruta idea de lo que es una final europea.

Guiri: Ok. Última opportunity. One thousand euros for cada ticket.

– Illo Juan, mil pavos son mil pavos ¿Eh?

– No me jodas tú tampoco, ¿eh, Carli? A vé si voy a vendé tu entrada y os voy a reservá a ti y a Maiquel una habitación de hotel con vistas a Cuenca.

– No, compadre, pero que mil pavos es el carnet del año que viene y que mi niño come como N´Diaye y alguien le tendrá que comprá la comida…

– Carli, en serio, piensa en ese viaje de avión, vorviendo loca a la asafata con el botonsito de llamada pa pedirle gintonics… Esos cánticos sevillones por las calles de Basilea, que Basilea puede ser como Chucena pero nos suda er carajo pues sólo nos importa estar juntos con el Sevilla, vaya donde vaya a jugar… Esas cervecitas y esas miradas cómplices con los otros miles de sevillones como nosotros, cuyas caras ya reconoces de verlos cada domingo por Nervión o en esos viajes de autobús acompañando al equipo… Ese “tenme la copa, Juan, que viá sacá la entrada del borsillo” siegos como Fernando Arrabal, antes de entrar en el estadio… Ese brazo por encima del hombro de tu amigo, conocido o desconocido, que te abraza para unirse y cantar el himno del centenario… Ese “tranquilo, Juan, que esto lo ganamos” cuando el partido se tuerce… Esos días, cuando ya han pasado los años, en que oyes a alguien por la calle o en las noticias decir la palabra BASILEA y piensas “Allí estuve yo” y recuerdas, con el cariño con el que sólo se recuerdan los momentos entrañables en familia, que allí estuvimos, Carli, juntos como siempre, con nuestro Sevilla.

– Joder, Juan, que ma emosionao, cojone. Ven pacá que te dé un abrazo. Bueno, ¿y con el guiri qué hasemo? Se lo dices tú o se lo digo yo.

– Díselo tú que a mí me da la risa.

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